Sutilezas oscuras del poder

Un ejercicio interesante que suelo hacer al final del día es preguntarme a mí mismo cuánto he sido capaz de hacer la vida de alguien más fácil o más difícil, sin importar cuál sea la razón y cuál sea la sensación que he obtenido de ello. Lo pensé cuando llegué tarde al aeropuerto en uno de mis viajes, con un check-in listo y sólo una maleta para enviar. La chica a la que le pedí ayuda fue enfática al decir que ya estaba “fuera de las reglas”, que el vuelo ya estaba cerrado y que ya no podía embarcar, aunque el embarque ni siquiera había comenzado. Podía ver claramente que era pura mala voluntad mezclada con una pizca de sadismo porque sentía que podía ejercer un miserable poder sobre alguien y que no obtendría nada de ello excepto segundos de satisfacción que no lograría constantemente si pudiera trabajar con placer. Sólo para no despertar la curiosidad de los lectores, pude resolver el problema rápidamente acudiendo a otra asistente que resolvió rápidamente mi pregunta, mientras ella seguía buscando problemas con otros pasajeros afligidos, satisfaciendo así sus pequeñas dosis de placeres instantáneos.

Toda esta introducción sirve para reflejar lo que vivimos con profesionales descontentos, tanto en la administración pública como en la privada, que actúan de la misma manera, simplemente para experimentar el fascinante sabor del poder sobre el otro. En las administraciones públicas de Brasil, esto se vuelve aún más complejo y extraño, porque la gente no se da cuenta de que el jefe de hoy puede ser el subordinado de mañana. Sin embargo, la sensación de poder es tan fascinante que puede cegar a las personas, impidiéndoles incluso que reflexionen sobre «estas tonterías de los RRHH».

Hay un gran anhelo de profesionales en niveles menos estratégicos, por trabajar en estos temas, por pura necesidad emocional ya enferma, por la falta de sentido común de los gerentes en la percepción de estos temas y por valorar como prioridad absoluta sus virtudes y agendas más que hacinadas ante los más poderosos, reflejando directamente el desempeño, la motivación, la creatividad y el compromiso de los equipos que se encuentran bajo su responsabilidad. Pero todo este arduo trabajo de mezclar una cultura, debe comenzar con un trabajo fuerte que debe comenzar desde arriba (niveles estratégicos) hacia abajo (niveles operativos), (cultura de arriba hacia abajo), para que los reflejos de los comportamientos de los directivos de los niveles superiores comiencen, aunque sea lentamente, a ser sentidos por las personas y que exista la sensación de que «hay una luz al final del túnel».

Pero este tema puede dar lugar a muchas historias. Hay tantas vidas, tantas historias, tantas victorias y tantas derrotas atestiguadas, por el simple hecho de que el poder es bueno y nos da placer! ¿Lo es?

Ahora que está lloviendo un poco, quería ver una película interesante en Netflix «El diablo viste de Prada». ¡Buen pedido!, Saludos.

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7 comentarios

  1. Moacyr Mondardo Junior Respuesta

    Muy interesante. El poder y su obscuridades!
    La falta de atención a las personas no es resuelta con declaraciones o la asignación de areas especificas, mas con actitudes, con comportamientos de los directivos.

  2. Héctor Castro Herrera Respuesta

    El ejemplo arrastra más que el mejor discurso. En uno u otro sentido!

  3. João Carlos Respuesta

    En la misma línea:

    «Nada más ineficiente,
    que hacer eficientemente,
    lo que no necesita ser hecho!»

    Y en términos de sugerencia de película interesante en Netflix, sigue una sugerencia: «Democracia em vertigem».

    Es una película fundamental para los que quieren se enterar de lo que pasó, y de lo que pasa, en Brasil.

    Cordiales saludos!

  4. Francisco Rohan de Lima Respuesta

    Seu texto me leva a pensar nas grandes engrenagens massacrando o melhor que as pessoas carregam consigo. A brutalização cotidiana da vida no trabalho. A falta de significado que pode ser o bater o ponto cotidiano. As ovelhas e o matadouro. Ir trabalhar todos os dias sem crer no que está fazendo é a violencia surda que atinge a todos que, por qualquer justa razão, se submetem a esse horror.
    O papel do RH é amenizar essa estupidez? Como manter o rebanho em ordem na fila? Vejamos. Na sociedade ocidental democrática, o contribuinte, o consumidor, o eleitor, é bajulado, consultado, ouvido, pesquisado. Nas corporações, o trabalho criativo é terceirizado, o trabalhador é vigiado por cameras e grampeado; sua correspondência é vulnerável. O RH serve para manter o rebanho em ordem. E os piores são promovidos para manter essa máquina operando.
    É só um olhar provocado por esse seu texto…

  5. Alejandro Juárez Respuesta

    Parabens Querida Carla, un gran abrazo

  6. EDWIN GIOVANNY AGUILAR DAVILA Respuesta

    Muy atinado la frase «el jefe de hoy puede ser el subordinado de mañana», que dicho en otras palabras «la vida da vueltas»; sin embargo, lo más lamentable es que existen muchas personas que para «ser felices o sentirse realizadas necesitan poder, necesitan un puesto de jefe, gerente, etc., donde puedan mandar» desconociendo que desde el trabajo más sencillo (muchas veces hasta el principal) se obtienen muchas satisfacciones al saber que se dio el máximo. Lamentablemente, desde hace siglos o inicios de la vida, el ser humano solo busca el poder y más poder, por ello cuando tiene la facultad de decir que realizar con alguna petición se siente más poderoso; verbigracia un agente de seguridad privada, sólo por el hecho de portar arma y verificar quién entra o no a una institución, se siente un goliat al que no se le puede levantar la voz porque se ofende.

    Es necesario cambiar de actitud, servir a los demás, que el primero sea el último.

  7. CYNTHIA ELLIS GOMEZ Y MARICELA JIMENEZ DIAZ Respuesta

    Sutilezas oscuras del poder

    El texto escrito por Carla Dal Ponte nos resulta bastante interesante en el sentido del placer que produce sentirse poderoso, tener control sobre otro, así sea solo una miga del mismo, poder decirle a la gente en sus caras de desconsuelo un NO rotundo, genera en el placer momentáneo, y genera en el otro un sentimiento de desasosiego, sería más bonita la vida si todos fuéramos personas humildes y sencillas, que el poder no nos corrompiera el no sentirnos contentos con la infelicidad del otro, el poder corrompe a quien lo posee, sentirse superior y que su voz sea la que manda genera mucho placer, casi que indescriptible.

    ¿Entonces es ético sentirse superior a los demás? No, no lo es, todos somos seres humanos y merecemos un poco de piedad sobre nuestro ser, hacer favores, sonreír, brindar un plato de comida a quien lo necesita, eso es vivir éticamente buscando el placer en la satisfacción del otro.

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