¿Se puede gravar la riqueza de América Latina?

A menudo escuchamos la frase: “América Latina es la región más desigual en el mundo”. Y si bien los datos disponibles parecen avalar esta aseveración con respecto al ingreso, es necesario reconocer que sabemos muy poco respecto al patrimonio. Únicamente podemos extrapolar que los niveles de desigualdad que observamos en el flujo se traducen, asimismo, en altos niveles de desigualdad en el stock, es decir, en los niveles de acumulación de la riqueza o patrimonio.

Piketty, el gran economista contemporáneo  de la desigualdad, después de emplear cientos de páginas de su admirable trabajo (“el Capital en el Siglo XXI”, 2014) demostrando que el mundo es hoy profunda y crecientemente desigual, y que la riqueza se concentra cada día más, de forma peligrosa, trata de proponer soluciones en los Capítulos finales de su obra. Una de sus propuestas pasa por revitalizar el Impuesto al Capital de una forma coordinada a nivel mundial o cuando menos regional. De acuerdo al autor esto “posibilitaría detener la espiral de desigualdad a la vez que se preserva la competitividad y los incentivos para iniciar nuevas instancias de acumulación”.

Ciertamente, falta más investigación sobre los niveles de patrimonio y su distribución, en particular para la región de América Latina. También debemos profundizar más en los instrumentos que pueden ayudar a reducir la desigualdad, como por ejemplo el rol de los impuestos sobre el patrimonio neto. Esto resulta fundamental en una época en la cual cada vez son menos los países que utilizan este tipo de tributo para mejorar la equidad de sus sistemas tributarios: Cuatro en América Latina y el Caribe (Argentina, Colombia, Guyana y Uruguay) y 5 países europeos como lo son España, Italia -con una fórmula sui generis-, Luxemburgo, Noruega y Suiza.

Hasta hace muy poco, Francia también formaba parte de este grupo. Los argumentos para suprimir el Impuesto en Francia se hacen eco de lo que se podría llamar el “círculo vicioso de la tributación patrimonial”, a saber: un mal diseño, permitiendo todo tipo de excepciones (por ejemplo la vivienda habitual, las acciones de sociedades familiares, determinadas formas de ahorro financiero…), lleva a una baja recaudación; y una baja recaudación reduce el interés político por el impuesto. El círculo se completa fácilmente, pues un bajo interés político permite una mayor presión de grupos de interés para estrechar el patrimonio gravable (más excepciones). Por supuesto las justificaciones para su supresión también pueden presentarse en forma más académica, aduciendo las distorsiones sobre la inversión y el ahorro que el tributo puede causar y con ello su perjuicio sobre el crecimiento económico.

Ahora bien, cada vez es mayor la evidencia de los daños que causa la desigualdad sobre el crecimiento. En contextos de creciente desigualdad, el papel y la función socioeconómica de un Impuesto al patrimonio deberían ser muy diferentes al actual. En efecto, el marco conceptual para evaluar los efectos de un tributo debería ampliarse y trascender al tradicional esquema neoclásico. Es decir, actualizar el trade-off de Okun entre eficiencia y redistribución para que considere los efectos dinámicos de la redistribución sobre un horizonte de tiempo más extenso donde la disminución de la desigualdad genere incrementos de productividad sistémicos.

En este documento de trabajo: “ “Impuestos a la Riqueza o al  Patrimonio de las Personas  Físicas con especial  mención a América Latina y El Caribe” publicado por el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT), intentamos contribuir a esta discusión. Lo hacemos mediante a simulación de distribuciones del patrimonio neto y analizando el rol redistributivo que podría tener un impuesto al patrimonio neto, con tasas progresivas e inferiores a 1.9% y focalizado en el decil más rico, sobre la distribución del patrimonio  y sobre el sistema fiscal en su conjunto  en 5 países de América Latina. Junto a una revisión general del Impuesto a la Riqueza en el Mundo y de sus aspectos normativos, tanto económicos como técnico-tributarios y legales, exploramos diferentes formas de tributación al patrimonio neto, decantándonos finalmente por una forma de imposición balanceada, que se aleje de posiciones populistas y que más bien centre a este tipo de tributo dentro de un debate en el que las pérdidas por eficiencia tengan su contrapeso en los beneficios derivados de una mayor equidad.

En conclusión, repensar la imposición patrimonial requiere abandonar el marco conceptual, legal y político clásico, y dar un salto cualitativo, totalmente permitido (e incluso alentado) por el estado de la técnica, de la colaboración política en materia de impuestos y por la peligrosa realidad de desigualdad creciente que vivimos.

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Aclaración. Se informa a los lectores que los puntos de vista, pensamientos y opiniones expresados en el texto pertenecen únicamente al autor, y no necesariamente a su empleador ni a ninguna organización, comité u otro grupo al que el autor pertenezca, ni a la Secretaría Ejecutiva del CIAT. De igual manera, el autor es responsable por la precisión y veracidad de los datos y fuentes.

7 comentarios

  1. Alvaro Montesinos Respuesta

    Interesante obra.

  2. Lucia Diaz Garcia Respuesta

    Muy interesante el post.
    Una excelente base para abrir el debate sobre un tema crucial para el funcionamiento equilibrado de las sociedades democráticas.
    Muchas gracias.
    Fernando Díaz Yubero.

  3. João Carlos Loebens Respuesta

    Creo que el análisis de la desigualdad, además del aspecto interno a cada país, debería llevar en consideración la desigualdad internacional (entre países). Estados Unidos e Europa concentran cada uno aproximadamente 25 % del PIB mundial, pero la mitad de la población mundial vive en Asia, que es la fábrica del mundo. A eso se puede adicionar la fuente de las materias primas, basada principalmente en África, América Latina y Medio Oriente (petroleo). O sea, que es lo que hace con que la renta mundial se concentre en EEUU/Europa?

    Creo que en el análisis deberían ser incluidos los países paraísos fisco-criminales (casi todos vinculados a EEUU/Europa – Suíça, city de Londres, Islas inglesas, Delaware …) – tanto para entender la desigualdad/concentración de la renta interna en los países, como para entender la desigualdad/concentración de renta internacional (entre los países). Las grandes corporaciones, como google, apple, amazon, starbucks, etc., pagan cada vez menos, o ningún, impuesto en lugar ningún del mundo (esa es la causa principal de las crisis fiscales por el mundo afuera). Y eso lo logran con los servicios comprados a los países paraísos fisco-criminales.

    De igual manera, en mi opinión, para un buen análisis sobre la tributación patrimonial, debería llevarse en consideración los servicios de ocultación (opacidad financiera) vendidos por los países paraísos fisco-criminales.

    Felicitaciones por el trabajo. La tributación patrimonial es un reto necesario para la superación de las crisis fiscales que vemos en prácticamente todos los países, sean pobres o sean ricos.

    Saludos!

  4. Satoru Araki Respuesta

    ¿El interés por impuestos sobre el patrimonio, por ejemplo impuesto sucesorio, aumenta en América Latina?

  5. João Carlos Loebens Respuesta

    Diría que «el interés por impuestos sobre el patrimonio» en América Latina aumenta para unos y es combatido por otros. Además, diría que, mientras tengamos las reglas actuales, que tienen en su centro la liberalización (sin control) del sistema financiero, será ineficaz grabar los patrimonios, incluido el impuesto sucesorio. Con las reglas internacionales actuales, solamente se conseguirá grabar los pequeños patrimonios, los que no consigan acceso a los servicios de ingeniería financiera vendidos por los bancos a los «buenos» clientes (ocultación de rentas y riqueza – opacidad financiera).
    En lo relativo «a los avances internacionales en materia de transparencia» citados en el trabajo, especialmente cuanto a » conocer muy pronto mucho más del patrimonio de los residentes en un país» ligado al FACTA estadunidense: el FACTA está diseñado por y para la administración tributaria estadounidense buscar cobrar los impuestos debidos por los ciudadanos estadunidenses por el mundo afuera, pero muy poco va servir para los países de América Latina cobrar los impuestos de sus residentes. Eso se queda evidente cuando vemos que EEUU no ha firmado/adherido al nuevo estándar global de Intercambio Automático de Información sobre cuentas financieras de la OCDE.

  6. Kirk Douglas Zerillo Respuesta

    Buenas noches. Las políticas para la reducción de la desigualdad se interrelacionan y refuerzan las posibilidades de éxito se incrementan. Esto se evidencia aún más cuando se integra un sistema coherente de políticas económicas, sociales y laborales coordinado con los diferentes órdenes de gobierno y otros actores interesados. (Programa de la Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, 2014)

  7. Carlos Respuesta

    Mi compatriota es admirador de Piketty con eso está dicho todo. Este Sr.desprecia la creación de riqueza ya que entre sus ideas descabelladas está la propuesta de rentas hasta del 100%….. ósea, qué según este iluminado muy querido por los zurdos más recalcitrantes hay que darle al mejor administrador del planeta (el estado) todas nuestras ganancias para que las dilapide en lo que el crea mejor para nuestras vidas…. Además no promueve que los pobres sean cada día menos pobres dándoles herramientas y libertad para que creen riqueza, si no que los ricos son muy ricos y que ese es el problema.
    Le molesta que algunos tengan mucho.

    En resumen nuestro “guía tributario ibérico” es de los que no entiende que no puedes matar a la gallina de los huevos de oro.

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