Corrupción Pública versus Corrupción Privada – Brasil

Mucho se habla sobre la “corrupción pública”, pero casi nada se habla sobre la “corrupción privada”. Para empezar, ¿cuál sería la diferencia entre una y otra? Y si lo miramos en términos de Brasil, ¿cuál de ellas sería la mayor? ¿Es la corrupción el mayor problema de Brasil? Vamos al análisis.

Es común oír una respuesta afirmativa cuando se pregunta si la corrupción es el mayor problema de Brasil. Pero, ¿cuál sería la fundamentación? Cuando una afirmación carece de fundamentación, se trata de un mito[i], equiparable a los dogmas de fe religiosos. ¿Sería esta afirmación (¡La corrupción es el mayor problema de Brasil!) un mito? En ese sentido, vamos a buscar elementos para hacer una evaluación.

Para evaluar esta cuestión, necesitamos 3 elementos: definir lo que entendemos por corrupción (delimitar el alcance), buscar estimaciones de valor para la corrupción (a efectos de comparación mayor/menor), y apuntar/comparar con otro problema (el de valor inferior).

De forma concisa, en el ámbito fiscal podemos definir corrupción como la desviación de recursos públicos. Por tratarse de un desvío, necesitamos tener en cuenta el recorrido que hacen los recursos públicos, buscando abarcar los diferentes momentos o etapas donde los recursos públicos son o pueden ser desviados.

Vamos a usar un ejemplo práctico para facilitar la explicación. Una persona va a una tienda y compra un celular por 1.000 reales. En ese valor están incluidos los impuestos sobre el consumo (ICMS, IPI, COFINS, etc), que hipotéticamente podemos definir como de 200 reales.

La persona que compró el celular pagó 800 reales por el aparato y 200 reales de impuestos, ya que esos 200 reales fueron entregados al comerciante (persona jurídica). Este comerciante debería depositar esos 200 reales en la cuenta del Estado a fin de mes. Es decir, ese comerciante está con 200 reales de recursos públicos en la caja de su empresa hasta depositarlos en la cuenta del Estado.

Pasado el mes, el comerciante ingresa los 200 reales en la cuenta del Estado, momento a partir del cual los gestores públicos usan ese dinero para el pago de los diferentes servicios públicos, como salario de profesores, policías, jubilaciones, básicamente para personas físicas, u obras públicas, como carreteras, o incluso los beneficios fiscales, básicamente para las personas jurídicas.

En este sentido, y buscando atender la presente evaluación de desvío de recursos públicos, lo importante es destacar dos flujos:

  • el primer flujo, donde los recursos públicos circulan del contribuyente hasta la caja del Estado (principalmente personas jurídicas y personas físicas), y

  • el segundo flujo, donde los recursos públicos circulan desde la caja del Estado hasta los prestadores de servicios públicos o beneficiarios finales (también personas jurídicas y personas físicas).

Es en esos dos flujos que ocurren las desviaciones de los recursos públicos. En el primer flujo, usando el ejemplo arriba, el comerciante, en vez de depositar los 200 reales en la cuenta del Estado, desvía ese recurso público a su empresa, en beneficio propio. En el segundo flujo, después de los 200 reales ingresados ​​en la caja del Estado, el agente público desvía ese recurso para beneficio propio en la forma de obra con sobreprecio, por ejemplo.

Aunque, en ambas situaciones, se trata de desviación de los mismos recursos públicos, el «mercado» (¿o quién sería?), con el consentimiento de los economistas, dio nombres distintos para esas desviaciones. Cuando los recursos públicos son desviados en el segundo flujo (después de haber ingresado en la caja del Estado), se llama corrupción. Cuando los recursos públicos son desviados en el primer flujo (antes de ingresar en la caja del Estado), se llama evasión. Independientemente de los motivos que basaron esta diferenciación en la nomenclatura, se verifica que, en la práctica, esta diferenciación crea en el imaginario de las personas la impresión o convicción de que la corrupción privada no existe.

Diría que esa decisión de dar nombres diferentes a idéntica desviación de recursos públicos dificulta el entendimiento del fenómeno de la corrupción, motivo por el cual, y para facilitar el entendimiento, sugiero la adopción de la siguiente nomenclatura:

  • «Corrupción Pública» para la desviación de recursos públicos ocurridos después del ingreso de los recursos en la caja del Estado, y

  • «Corrupción Privada» para la desviación de recursos públicos ocurridos antes del ingreso de los recursos en la caja del Estado.

Superada la etapa de definición de lo que entendemos por corrupción, pasemos a la segunda etapa, la de la búsqueda de estimaciones de valores de corrupción en Brasil. Es obvio que es difícil medir la corrupción, pero hay estudios que buscan hacerlo y que ayudan a basar un mejor entendimiento de la cuestión.

Para la corrupción pública, por ejemplo, en el artículo «La corrupción no es el principal desaguadero del dinero público en Brasil», basado en un estudio del economista Claudio Frischtak sobre el sobreprecio en obras de infraestructura, se concluye: «Si dividimos el mayor valor por los 45 años investigados, da un promedio de 6,66 mil millones de reales al año».[ii] Con el objetivo de comparación, aun sabiendo que las obras de infraestructura son conocidas como la principal forma de desvío de recursos públicos, vamos a multiplicar por 10 el valor presentado, estimando las desviaciones de recursos públicos después de ingresar en la caja del Estado en 60 mil millones/año.

Por el lado de la corrupción privada, el estudio más relevante es el de SINPROFAZ, conocido como Sonegômetro, que estima la evasión anual en Brasil (corrupción privada) en valores próximos a los 600 mil millones de reales al año.[iii]

De ese modo, el valor anual de la corrupción pública sería de 60 mil millones de reales y el valor anual de la corrupción privada sería de 600 mil millones de reales. En ese momento, cabe una última comparación macro: ¿cuánto representan esas desviaciones de recursos públicos en la recaudación total del país, sumados los tres niveles de gobierno? La Carga Tributaria brasileña está alrededor del 33% del PBI (6 billones de reales x 33%), aproximadamente 2 billones de reales. Comparándose la corrupción pública (60 mil millones de reales) y la corrupción privada (evasión – 600 mil millones de reales) con la recaudación total (2 billones de reales), se verifica que la corrupción pública representa aproximadamente el 3% de la recaudación total y la corrupción privada representa aproximadamente el 30% de la recaudación total de Brasil.

Diciéndolo de otra forma, si las corrupciones públicas y privadas se eliminasen (es sabido que en la práctica eso es imposible – todos los países poseen algún nivel de corrupción) la recaudación total pasaría de 2.000 mil millones de reales a 2.600 mil millones de reales al año (los 60 mil millones de reales de corrupción pública ya fueron recaudados – no aumentarían la recaudación total).

Considerando solamente la eliminación de la corrupción pública, prácticamente la única atacada en los medios de comunicación, se aplicarían apropiadamente los 60 mil millones de reales de los 2.000 mil millones de reales recaudados anualmente (3%), lo que, en las palabras del autor del artículo arriba citado, «no traería mayor equilibrio a las cuentas públicas, o sería fuente relevante para nuevas necesidades públicas o mejor cobertura para las demandas sociales”, de forma que, “al contrario de lo que habita el imaginario popular, no basta devolver lo que fue ‘robado’ para atender a las urgencias de la población más pobre del país». Sin embargo, si se suma la parte de la corrupción privada (evasión – 600 mil millones de reales – 30% de la recaudación), este cuadro presenta una expresiva alteración con poder de influir de forma relevante en el equilibrio de las cuentas públicas.

Concluyendo: en el ámbito de la nomenclatura habitualmente usada, la desviación de recursos públicos representada por el problema de la evasión (600 mil millones de reales) en Brasil es 10 veces mayor que el problema de la corrupción (60 mil millones de reales). La respuesta a la pregunta inicial es: la corrupción NO es el mayor problema de Brasil, pues la corrupción es aproximadamente 10 veces inferior a la evasión. Con base en los valores arriba, se puede concluir que la afirmación «la corrupción es el mayor problema de Brasil» es uno más de los tantos mitos del contexto fiscal que circulan libre y fuertemente en el imaginario de buena parte de la población brasileña, especialmente aquella parte de la población que tiene como principal o única fuente de información el prácticamente monopolio de prensa brasileña.


[i] Mitos son así: alguien lo crea, otros lo repiten y los demás lo acreditan y lo pasan adelante. Y cuanto más la narrativa es oída sin reflexión, más el mito se torna incontestable y se torna verdad.

[ii] A corrupção não é o principal ralo do dinheiro público no Brasil – https://www.conjur.com.br/2017-out-26/ricardo-lodi-corrupcao-nao-principal-ralo-dinheiro-publico#sdfootnote11sym

[iii] Sonegômetro – http://www.quantocustaobrasil.com.br/

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1 comentario

  1. Miguel González Respuesta

    Interesante y con justa apreciación, esa evasión emulada objetivamente como acto de corrupción es la que debe establecer nuestros fiscalizadores y hacer llegar esos montos a las cuentas del Estado. Solo corresponde a las autoridades darle la correcta via para que ese porcentaje adicional captado no se convierta en corrupción. Saludos a todos.

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