Con óptica de Pandemia…

Las ideas socio-políticas en torno al tipo de sociedad en que se desea vivir; el rol que cabe al Estado en la sociedad como promotor de justicia social y de equidad en grupos sociales; el intercambio de derechos y obligaciones entre el Estado y los ciudadanos con relación a los impuestos que se pagan y servicios públicos que se reciben y el costo de la inversión en bienes, servicios públicos o prestaciones sociales, se soportan en técnicas jurídicas y económicas que convierten el pacto Estado – Comunidad en una institución jurídica, política y económica que regula la relación entre los ciudadanos y el Estado, en la que aquéllos tienen la obligación de aportar y el derecho de exigir la compensación en servicios de su aporte y éste la obligación de prestarlos y el derecho a exigir la contribución.

Unos comentarios en el blog de Darío Gonzales relacionados con propuestas económicas de los Estados para hacer frente a la pandemia del coronavirus, me han llamado a reflexionar respecto a los efectos en el cumplimiento del pacto social que suponen las políticas controlistas de las libertades individuales que algunos países están aplicando y las deficiencias en la asistencia social del Estado.

La sociedad está seriamente amenazada por causas naturales y para enfrentarlas, razones al margen, se endurece el orden social enclaustrando a la sociedad con severas penas a su desobediencia y limitando de tal modo derechos legítimos como el del trabajo para abastecer la subsistencia. Esto que podría resultar relativamente tolerable por la sociedad en los países del primer mundo, en donde las carencias son menores, no lo es en países empobrecidos con altos márgenes de pobreza extrema donde los conflictos entre los ciudadanos y el Estado son a veces resueltos por abusos de poder, violencia física y psicológica.

Algunos países han desarrollado su tecnología para centralizar el control sanitario de la ciudadanía desde dispositivos que acceden a su sintomatología, propia de la soberanía de los individuos, sumando al ejercicio de su poder la posibilidad de seguir conductas y predecir comportamientos con otros fines.

Ante éstos hechos de la realidad me planteo si:

  • ¿podrá una inyección de los bancos centrales mitigar la recesión derivada de una falta forzada de actividad económica que con seguridad conllevará al descontento social originado en la falta de recursos para la supervivencia?

  • ¿podrá la política tributaria variable de la política económica estimular la economía aportando liquidez a través de la disminución de la carga tributaria o a la postergación de pagos de los impuestos?

Y agrego: ¿habrá economía que siga resistiendo políticas de emergencia? ¿Habrá contribución voluntaria que siga tolerando la injusticia de políticas regresivas en las que las clases más sufrientes soportan Estados burocráticos ineficientes ajenos o negados al bienestar de la sociedad?

Albert Einstein mencionaba dos cosas infinitas: la estupidez y el universo. “No todo puede ser cuantificado y no todo lo que puede ser cuantificado cuenta”. Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados”.

Los Estados deben ser cautos en la toma de medidas en momentos críticos como el que se vive, sobre todo en aquellas que aportan oxigeno a la supervivencia burocrática de sus presupuestos con soluciones cortoplacistas, se trata de rever una situación histórica en la que parece haber sido la sociedad exclusivo soporte del pacto social y proponer cambios estructurales que al futuro mejoren la participación del Estado en el pacto.

El Estado de Bienestar requiere profunda revisión del mandato otorgado y la propuesta de nuevas reglas de juego en la que la solidaridad se imponga en el comportamiento de ambas partes. La cohesión social es un atributo de la sociedad que implica la igualdad de oportunidades para que la población pueda ejercer sus derechos fundamentales y asegurar su bienestar, sin discriminación de ningún tipo, atendiendo a la diversidad.

Cuando los derechos se vician de privilegios políticos y económicos, se violan los principios con que nacieron: respecto el Estado, contribuir a la provisión de las necesidades del pueblo con la equidad que amerita la distribución de la riqueza y para la sociedad acatar el orden que regula la contribución para que ello sea posible.

Para que el ciudadano se encuentre en esta posición de solidaridad debe sentirse retribuido con el Estado, incluido y satisfecho con el. La relación Estado-ciudadano se concreta en lo fiscal, donde los ciudadanos perciben el pago de impuestos de acuerdo a sus valores morales, como una contribución al bien común.

Un estudio del IEF señalaba que los ciudadanos con bajos niveles de educación e información politizada juzgan la democracia por lo que viven y lo que han vivido. La educación, principal servicio que debe prestar el Estado, contribuye a la formación democrática de la cultura de los pueblos, cuando falta o es insuficiente, las comunidades de bajo nivel educativo se asientan en escenarios de políticas populistas que disfrazan regímenes autoritarios cuya gestión solo aporta al afianzamiento de su poder en desmedro de la provisión de obras y servicios

Durante años los Estados han tolerado economías informales sustentadas en ilícitos y atendidas por la subocupación que constituyen el soporte de vida de millones de seres que apenas han recibido mínimos niveles de educación y eventualmente el acceso a servicios ineficientes y costosos de salud.

Actualmente, los países pobres dudan de poder contener la pandemia, han sido años de descuido de las políticas sanitarias y de la infraestructura apropiada para abastecer las necesidades sociales, en los que la educación se ha utilizado sólo para resguardar condiciones mínimas de convivencia, pero insuficiente para enfrentar circunstancias en las que la sociedad debe generar sus propios anticuerpos.

Millones de habitantes con niveles de pobreza extrema que habitan en basurales, improvisando albergues con paneles de esteras cubiertos con telas plásticas, carecen de agua, servicios cloacales, electricidad y comunicaciones, ven distantes las promesas de gobiernos ineficientes abasteciéndose irregularmente de agua mediante camiones cisterna y almacenamientos improvisados en recipientes reciclados.

En esas condiciones las organizaciones de salud ante el coronavirus llaman a los ciudadanos a la obligación de “lavarse las manos frecuentemente” y no moverse de sus precarios alojamientos, en tanto los gobiernos adhieren a la recomendación y sin aportes a sus carencias vigilan a la sociedad compulsivamente con las fuerzas del orden, ignorando la falta de elementos básicos para la subsistencia y de trabajo para proveerla.

Ciudadanos cuya desesperación lleva a eludir los controles y las cárceles resultan insuficientes para alojarlos tanto como los mortuorios donde terminan sus cadáveres producto de la pandemia, en tanto el orden establecido lleva paulatinamente a la sociedad a un comportamiento anárquico predispuesto al desorden social.

El gasto público, uno de los principales instrumentos de la política fiscal del Estado, tiene tres funciones principales: estimular y estabilizar la economía; redistribuir el ingreso y riqueza a los sectores más vulnerables y asignar los recursos públicos de forma eficiente. Son las dos últimas las que afectan más directamente la opinión de los ciudadanos y estas no se resuelven con las políticas de corto plazo que los países están evaluando para mitigar los efectos de la pandemia.

Cuando la sociedad no comulga con el orden social imperante, no recibe los beneficios de sus aportes y carece de moral solidaria, resulta el caos que inhibe la posibilidad de consensuar ajustes de dirección en las decisiones del poder. La anomia social es la respuesta a la desesperanza y a las desigualdades políticas, sociales y económicas; a la corrupción, al nepotismo, al monopolio de las oportunidades, a la injusticia. La anomia social modifica el carácter de la sociedad y origina patrones de conducta sociópatas. Contrariamente a lo que se sostiene se gesta en la ideología dominante y se impone a la sociedad desde las clases gobernantes y las instituciones.

En Francia, el 5 de mayo de 1789, una representación de nobles, clérigos y plebeyos y las ciudades y parroquias de Francia fue invitada a enumerar sus quejas: caminos intransitables y puentes rotos, hospitales indeseables, falta de representación y justicia arbitraria, policía ineficaz, proliferación de estafadores, cirujanos sin certificar y mendigos y privilegios eclesiásticos, anomalías que derivaron en el comienzo de la revolución francesa.

Tal vez estemos en camino …

Aclaración. Se informa a los lectores que los puntos de vista, pensamientos y opiniones expresados en el texto pertenecen únicamente al autor, y no necesariamente a su empleador ni a ninguna organización, comité u otro grupo al que el autor pertenezca, ni a la Secretaría Ejecutiva del CIAT. De igual manera, el autor es responsable por la precisión y veracidad de los datos y fuentes.

15 comentarios

  1. João Carlos Respuesta

    Interesante conclusión, felicitaciones!

    1. Jose Luis Garcia Rios Respuesta

      Muchas gracias João Carlos

  2. Fernando Díaz Yubero Respuesta

    Muy interesante el artículo, José Luis.Muchas gracias.
    Planteas temas muy importantes y no solo para estos momentos en que todo gira alrededor del Covid. Hay que replantearse y cambiar muchas cosas en la organización social porque, como decía una pintada callejera en Hong Kong, «no podemos volver a lo «normal» porque lo normal era exactamente el problema».
    Qué cambiar y cómo hacerlo debe ser objeto de un amplio debate y sin duda habrá discrepancias acerca de las soluciones. No todas deberían llevar a asaltar La Bastilla aunque sí suponer cambios profundos.

    1. Jose Luis Garcia Rios Respuesta

      Muchas gracias Fernando, creo llegado el momento para la reflexión si el sacrificio social para el soporte de Estados que no responden a las expectativas, amerita una revisión de las condiciones del pacto o del orden que lo condiciona, la historia plantea comportamientos derivados de injusticia social cuya extrapolacion al presente es impredecible.

  3. Eduardo Mainero Del Paso Respuesta

    Me parece que el comentario es muy objetivo y realista; el orden económico internacional está cambiando y, las fuerzas se están re-distribuyendo. Puesto que no me cabe duda que las sociedades latinoamericanas, enfermas hoy de populismo, están siendo estrujadas por la sociedad para retomar ora valores éticos, ora nuevas formas de gobierno. El Estado, como dices es, fruto del Pacto Social ya añejo, que requiere un re-planteamiento de su esencia, funcionamiento y finalidad.
    Magnifico tema.

    Eduardo Mainero Del Paso

    1. Jose Luis Garcia Rios Respuesta

      Muchas gracias por tus comentarios Eduardo, quedan en la duda los resultados del replanteamiento del pacto social.

  4. María Eugenia Torres Respuesta

    Muy buen planteamiento José Luis. Esta pandemia,está dejando ver las muy crudas realidades que el día día adanoso no dejaba ver.

  5. Jose Luis Garcia Rios Respuesta

    Muchas gracias Maria Eugenia las crisis hacen transparentes los conflictos.

  6. Jesus David Bueso Alberto Respuesta

    Estoy totalmente de acuerdo, con tu opinión considero oportuno, en lo cual estos momentos de crisis no solo económica y sus efectos colaterales, el punto mas importante con las medidas es el aspecto emocional, psicológica en el ser humano. por que los grandes retos de estos es reconstruir todos los enfoques necesarios para un nuevo surgimiento.

    1. Anónimo Respuesta

      Muchas gracias Jesús por tu comentario tal vez el nuevo surgimiento no resulte de una «toma de la Bastilla» tomada por referencia histórica, pero esta pandemia aporta nuevos caminos.

    2. Anónimo Respuesta

      Muchas gracias Jesús por tu comentario, tal vez el nuevo surgimiento no resulte de una «toma de la Bastilla» sin embargo la pandemia nos lleva a caminos alternativos.

  7. Eduardo Mainero Del Paso Respuesta

    En México, el tema de la Pandemia ha generado distanciamiento entre el Gobierno Federal y el Empresario, creando polarizaciones y dañando la salud y seguridad de los trabajadores; quienes sin tener oportunidad de intervenir de forma real, han quedado desprotegidos. En nuestro país hay requerimientos reales de una reforma fiscal integral, que además de garantizar el ingreso para el gasto del Estado, permita y reconozca la necesidad de recuperación vía utilidad al empresariado. No pretendo hacer polémica de una crisis mundial que como ola se ve azotará a todos los países en el mundo económico; sino que el Fisco, en tanto recaudador debe revisar varios de los hipotéticos imponibles, para compartir la carga del sostenimiento social. Situación que en México está muy lejana por ser de los pocos o único país donde la: «Prestación Social», que se otorga en favor de los trabajadores adicional al salario (sueldo) esté grabada. O que las Administradoras de Fondos de Retiro, no sean llamadas a la aportación de una renta como seguro de desempleo y, que además, esas entregas que hacen al trabajador previas a su jubilación, estén gravadas por el ISR, cuando son fruto de un ingreso que ya causó el mencionado impuesto sobre la renta.El tema es tripartito al menos, no se puede recargar el Estado nada más en el empresariado, pues lo quiebra.

    1. Anónimo Respuesta

      Muchas gracias Eduardo por tu comentario, coincido contigo en que la pandemia ha expuesto la inhabilidad de sucesivos Estados gobernantes para cumplir sus objetivos de servicio social, así como para corregir los daños que se ha producido en las clases más pobres, a las que se recurre a efectos de alcanzar el poder, sin participarlas posteriormente siquiera en las decisiones que afectan sus necesidades básicas.

      Por otra parte he recordado en otros trabajos la necesidad de que el origen del incumplimiento social resulte investigado por las administraciones para verificar si es estimulado por razones socioculturales, económicas o de política tributaria y en tal caso realimentar a los organismos comprometidos con ellas de modo de inducir su mejora por ajuste de sus políticas, también es cierto que escasas parecen aquellas que se dedican con intensidad a tal investigación.

      Obviamente en situación de pandemia no deben afectarse las inversiones que sustentan fuentes de empleo, lo contrario implica la falta de condiciones básicas para la supervivencia de las clases de menores ingresos sometidas por las disposiciones de cuarentena o las sacrificadas migraciones que en algunos países se verifican en procura de superarla.

      Las cargas fiscales regresivas son tan inequitativas como aquellas que recaen confiscatoriamente sobre quienes proveen trabajo a la sociedad.

    2. Anónimo Respuesta

      Muchas gracias Eduardo por tu comentario, coincido contigo en que la pandemia ha expuesto la inhabilidad de sucesivos Estados gobernantes, para cumplir sus objetivos de servicio social así como para corregir los daños que se ha producido en las clases más pobres, a las que se recurre a efectos de alcanzar el poder, sin participarlas posteriormente siquiera en las decisiones que afectan sus necesidades básicas.

      Por otra parte he recordado en otros trabajos la necesidad de que el origen del incumplimiento social resulte investigado por las administraciones para verificar si es estimulado por razones socioculturales, económicas o de política tributaria y en tal caso realimentar a los organismos comprometidos con ellas de modo de inducir su mejora por ajuste de sus políticas, también es cierto que escasas parecen aquellas que se dedican con intensidad a tal investigación.

      Obviamente en situación de pandemia no deben afectarse las inversiones que sustentan fuentes de empleo, lo contrario implica la falta de condiciones básicas para la supervivencia de las clases de menores ingresos sometidas por las disposiciones de cuarentena o las sacrificadas migraciones que en algunos países se verifican en procura de superarla.

      Las cargas fiscales regresivas son tan inequitativas como aquellas que recaen confiscatoriamente sobre quienes proveen trabajo a la sociedad.

  8. Anónimo Respuesta

    Muchas gracias Eduardo por tu comentario, coincido contigo en que la pandemia ha expuesto la inhabilidad de sucesivos Estados gobernantes, para cumplir sus objetivos de servicio social así como para corregir los daños que se ha producido en las clases más pobres, a las que se recurre a efectos de alcanzar el poder, sin participarlas posteriormente siquiera en las decisiones que afectan sus necesidades básicas.

    Por otra parte he recordado en otros trabajos la necesidad de que el origen del incumplimiento social resulte investigado por las administraciones para verificar si es estimulado por razones socioculturales, económicas o de política tributaria y en tal caso realimentar a los organismos comprometidos con ellas de modo de inducir su mejora por ajuste de sus políticas, también es cierto que escasas parecen aquellas que se dedican con intensidad a tal investigación.

    Obviamente en situación de pandemia no deben afectarse las inversiones que sustentan fuentes de empleo, lo contrario implica la falta de condiciones básicas para la supervivencia de las clases de menores ingresos sometidas por las disposiciones de cuarentena o las sacrificadas migraciones que en algunos países se verifican en procura de superarla.

    Las cargas fiscales regresivas son tan inequitativas como aquellas que recaen confiscatoriamente sobre quienes proveen trabajo a la sociedad.

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