Cocodrilo que se duerme es cartera
En una conversación reciente alguien mencionó un refrán popular que dice “Cocodrilo que se duerme es cartera”. Esta expresión se usa cuando se pierde una oportunidad por duda o lentitud y me hizo pensar en las numerosas oportunidades que las administraciones tributarias (AATT) pierden por no contar con recursos acorde a sus desafíos, no tomar decisiones de manera oportuna y/o no contar con un marco normativo adecuado. En este post me voy a enfocar en el primero de los aspectos, los recursos.
La capacidad de los países para recaudar recursos tributarios de manera eficiente, efectiva y sostenible influye en el éxito o el fracaso de una gestión gubernamental.
En América Latina (AL), la situación agregada es crítica. En 2025, la deuda pública promedió un 59% del PIB regional (CEPAL, 2025), los precios de la energía y otros bienes básicos que usualmente producen los países de AL han sido volátiles en los últimos años, dificultando la previsión de ingresos; algunos sectores económicos aún no se han recuperado del todo de crisis anteriores (Ej.: crisis financieras y COVID), la transformación de los negocios proyecta un incremento en la desigualdad, que en 2025 ya era elevada (según el informe Panorama Social 2025 de la CEPAL, el 10% más rico de la población de AL captó el 34,2% del total de la riqueza y el 10% más pobre solo alcanzó el 1,7%). Estos son solo algunos de los tantos desafíos que enfrenta AL, y que varían en intensidad según el país.
En este contexto, además del costo corriente del funcionamiento del Estado, los países de AL tienen como desafíos; enfrentar los costos emergentes del combate al narcotráfico (iniciativa llamada “Escudo de las Américas”) y la delincuencia, pagar sus deudas, incluyendo las originadas a raíz de la crisis sanitaria del COVID y desastres naturales, e intentar reducir el efecto de la desigualdad, entre otros.
Dichos desafíos se suman a la necesidad de reducir la brecha tributaria en la Región, que en 2023 se ubicaba en el orden del 6,7% del PIB regional (CEPAL, 2024) y la pretensión fiscal que se encuentra actualmente en litigio, que en algunos países suma dos dígitos de su PIB.
El CIAT, el BID, el FMI, el Banco Mundial, la OCDE, y otros, ofrecen numerosas herramientas de diagnóstico y documentos con recomendaciones, buenas prácticas y desafíos para las AATT, que son de suma utilidad (Ej.: enfoques preventivos, automatización de procesos, acceso a información, técnicas de auditoría, nuevas tecnologías, etc.). Sin embargo, buena parte de estos valiosos documentos y herramientas se transforman en aspiracionales cuando no existen suficientes recursos. Usualmente, las mejoras significativas requieren de recursos significativos. Aquí, no me refiero solo a recursos financieros, también considero los recursos humanos, cuya curva de aprendizaje, en materias complejas, puede ser lenta.
Por sus características, las AATT son naturalmente intensivas en el uso de recursos (Ej.: personal técnico especializado en múltiples disciplinas, tecnologías sofisticadas para recibir y procesar un sin número de datos e información, edificios, etc.), pero también son generadoras de ingresos, multiplicando exponencialmente los recursos que insumen. Cabe destacar, a título de ejemplo, que en el marco de un Programa de Cooperación entre el CIAT y SECO (Cooperación Suiza), que inició en 2020 y concluyó en 2025, apoyando a 7 AATT de América Latina y el Caribe, se lograron retornos, que en algunos casos superaron las 7 veces lo invertido y, aunque cueste creerlo, en otros casos llegaron hasta más de 16,000 veces. Estos proyectos se enfocaron principalmente en la gestión de riesgos, que es actualmente una de las mayores asignaturas pendientes de las AATT, al implicar una reingeniería integral de procesos, un cambio cultural y un fuerte soporte tecnológico. Otro ejemplo es el que brinda el Foro Global sobre Transparencia e Intercambio de Información de la OCDE, que para el año 2024 reportó una recaudación para AL, originada en CRS, de EUR 585 millones (OECD,2025). De igual manera, el Detector de Anomalías de Facturas Electrónicas (e-IAD) y el sistema para el cobro del IVA originado en transacciones transfronterizas que involucran bienes y servicios digitales (DEC), están generando cuantiosos recursos tributarios adicionales, si consideramos el nivel de inversión que representa su implementación.
A pesar de ello, suele ocurrir qué en momentos de crisis, algunos gobiernos consideran a las AATT como meros centros de costo, recortando recursos para inversión e incluso personal, afectando ello su capacidad operativa a corto plazo, desarrollo y adaptación a los cambios del contexto en el largo plazo. Estos ciclos de descapitalización humana y material generan una pérdida de recursos difícil de cuantificar, pero muy significativa; y eventualmente, un daño irreversible en el mediano o largo plazo. Incluso, la reducción de presupuesto puede agravarse cuando en momentos difíciles se formulan reformas tributarias que requieren de un mayor esfuerzo administrativo.
En este sentido, es fundamental que los gobiernos revisen y se cuestionen los mecanismos de financiamiento de sus AATT y, en lo posible, definan tratamientos especiales acordes a su relevancia, considerando, además, que en tiempos de crisis una mayor inversión en la AATT puede resultar anticíclica.
El objetivo de este post es invitarles a reflexionar sobre un tema que a simple vista parece obvio, que se refleja también en los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (Agenda 2030) y en el Compromiso de Sevilla (4ta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo), pero que no siempre se constata en los hechos.
Dotar de recursos a una administración tributaria implica un esfuerzo continuo y de largo plazo, porque la madurez institucional no se compra, se construye con inversión sostenida, capital humano y capacidad tecnológica, que toman años en consolidarse. Si dejamos que una administración tributaria se adormezca, corremos el riesgo de terminar como el cocodrilo.
Referencias bibliográficas:
CEPAL, 2025. Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe, 2025: impulsar la inversión para el crecimiento y el desarrollo sostenible.
CEPAL, 2024. Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe, 2024.
OECD, 2025. Transparencia Fiscal en América Latina 2025. Informe de Progreso de la Iniciativa de América Latina.
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